La huella guariqueña en la industria ferrominera. Zaraceños en otrora en El Pao, estado Bolívar.

Por: Henry José Agobian Viettri.
La industria del hierro en Venezuela se
concentra principalmente en el estado Bolívar, en la región Guayana,
aprovechando uno de los yacimientos de dicho mineral más importantes de
Suramérica.
El primer yacimiento en ser explotado
industrialmente en el país en la década de 1950, fue el de El Pao, situado en
el noreste del estado Bolívar. La explotación moderna comenzó con capital
extranjero a través de empresas filiales de corporaciones estadounidenses como
la Iron Mines Company de la Bethlehem Steel en El Pao y la Orinoco Mining
Company de la US Steel en Cerro Bolívar.
Con el comienzo de dicha explotación sin
lugar a dudas se abrieron a mediados de los años 50 muchas fuentes de empleo no
sólo para los habitantes de la zona, sino también para los de otros estados.
Así las cosas, la relativa cercanía del Guárico con la región Guayana cruzando
el río Guárico, atravesando el estado Anzoátegui o bajando por las sabanas
orientales hasta los puertos de embarque del Orinoco, convirtió a los llanos en
una de las fuentes de mano de obra más importantes para las referidas empresas
mineras norteamericanas.
En efecto, muchos jóvenes o incluso jefes
de hogar de Zaraza, Chaguaramas, Las Mercedes del Llano, Tucupido, Valle de la
Pascua y Santa María de Ipire, gran parte de ellos experimentados en las rudas
faenas del campo o en los trabajos de sabana, encontraron en la oferta por
ejemplo de empleo de la Iron Mines (en El Pao) una excelente alternativa para
mejorar su economía, sobre todo en una época en que la ganadería extensiva, la
agricultura y el comercio local, experimentaban recesión, de allí que las
oportunidades locales de empleo se presentaban como limitadas frente al imán de
la Venezuela moderna en donde la industria pesada representaba la promesa de un
empleo formal, salarios estables y la posibilidad de progreso social que el
llano agrícola ya no les garantizaba al menos con la misma rapidez.
A su vez para las empresas básicas, el
guariqueño y el llanero en general
aportaban a la industria una gran resistencia física, una ética de
trabajo forjada en las duras labores del campo y una gran capacidad de
adaptación. De acuerdo a la historia contemporánea muchos eran empleados como
obreros rasos para la extracción a cielo abierto o en tareas de mantenimiento
pesado, y con el tiempo dadas sus destrezas
ascendieron a operadores de maquinaria pesada, técnicos o supervisores,
integrándose de lleno al movimiento sindical y obrero que caracterizó a
Guayana.
En virtud de lo dicho podríamos afirmar
verbigracia que la migración hacia la región Guayana, especialmente a Ciudad
Guayana (Puerto Ordaz y San Félix) y hacia las zonas de explotación minera y
siderúrgica representa para los guariqueños un capítulo clave de la movilidad
laboral y la búsqueda de horizontes económicos en la Venezuela del siglo XX.
Ingresar a un empleo en aquella época en la
Siderúrgica del Orinoco, considerado "El dorado" de Guayana se convirtió
en todo un boom, algo así como una
especie de ingreso a la tierra prometida, más aún cuando muchos llaneros al
regresar a sus pueblos en vacaciones o festividades luciendo el estilo
guayanés, con historias de locomotoras pesadas, campamentos estructurados por
categorías (campamento obrero vs. campamento americano) y herramientas
mecánicas gigantescas sembraban en otros la curiosidad y el deseo de emigrar
también.
Dentro de los zaraceños que emigraron a El
Pao, empleándose en la empresa Iron Mines Company de la Bethlehem Steel,
convirtiéndose en uno de los pioneros al ingresar a la industria ferrominera
podemos mencionar al Sr. Teobaldo del Carmen Viettri Jaramillo, nacido en
Zaraza el 29 de abril de 1931 hijo de Don Vicente Viettri Romaso y Rosa María
Jaramillo de Viettri, nuestro tío materno quien de acuerdo a la tradición
familiar se trasladó a la referida población hacia 1958, en donde conoció a una
joven enfermera llamada Amatista Justina Narváez Pérez, natural de Tucupita, hija
de los señores Miguel Ángel Narváez y de Teodora Pérez de Narváez, oriundos de
Uracoa, estado Monagas, con quien unió su vida, formando una hermosa familia
integrada por 4 hijos, a saber: Mireya Josefina, Migdalia María, Teobaldo José
y José Ángel Viettri Narváez. De El Pao se mudaron en 1972 a la ciudad de San
Félix en donde establecieron su residencia, en el sector Manoa. Don Teobaldo falleció en Tucupita el 28 de
agosto de 1980.
Como es bien sabido las cadenas migratorias
rara vez ocurren en solitario. Por lo general, un pionero, un familiar, un
vecino o un amigo de infancia de sectores tradicionales abría la brecha en la
zona del hierro, consiguiendo trabajo en las minas de Cerro Bolívar, en el
ferrocarril, en los patios de mineral o en la construcción y luego desde allí
comenzaba a apoyar a sus paisanos, familiares o amigos para que fueran
contratados.
En este mismo orden de ideas pudimos conocer que de Zaraza también emigró pero en fecha indeterminada hacia esa zona por las mismas razones el Sr. Jesús Manuel Perales, hijo de la Señora Isabel Perales, junto a su hermano Julián, sin embargo, sus familiares no recuerdan mayores detalles..
Esos son algunos de los datos que he
descubierto hasta ahora relacionados con la huella guariqueña en la industria
ferrominera, me gustaría leer los suyos. Con el aporte de todos podemos recrear
para el deleite de los lectores parte de la historia no sólo de nuestra querida
Zaraza, sino además de nuestro generoso estado Guárico.
(Collage: Las dos imágenes de la derecha, son alusivas a la industria ferrominera, fuente: El Férreo–Nro. 7 - Año 1977 / Pág. 5, cortesía de Ferrominera CVG en Facebook; las restantes de nuestra colección corresponden a la Iglesia San Gabriel Arcángel de Zaraza y al Sr. Teobaldo Viettri Jaramillo en diferentes etapas de su vida).
Este artículo también puede ser leído en la página de Facebook Zaraza y su Historia en el siguiente enlace:
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